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El delivery ha dejado de ser un complemento para convertirse en el segundo pilar de facturación de la hostelería española. En 2025, los restaurantes en España generan entre el 25% y el 45% de sus ingresos a través de plataformas como Glovo, UberEats y JustEat. Sin embargo, la mayoría operan con un sistema caótico: tres tablets en cocina, pedidos que se pierden, stock que no se sincroniza y una incapacidad total para analizar qué plataforma es realmente rentable.
Si tu restaurante tiene más de una tablet en cocina, estás perdiendo dinero cada día. El software de delivery integrador resuelve este problema centralizando todos los pedidos en un solo panel, sincronizando inventario y proporcionando datos que permiten optimizar márgenes. Este artículo analiza las soluciones disponibles en España, sus precios reales, funcionalidades y cuál se adapta mejor a cada tipo de establecimiento.
Gestionar el delivery sin un integrador es como intentar dirigir un restaurante con los ojos vendados. La operativa diaria genera errores costosos que se acumulan mes tras mes.
Cada plataforma de delivery requiere su propia tablet en cocina. Glovo, UberEats y JustEat tienen interfaces diferentes, alertas sonoras distintas y sistemas de tickets que no se comunican entre sí. En un restaurante mediano que recibe 80 pedidos diarios entre las tres plataformas, esto significa que el equipo de cocina debe dividir su atención entre tres flujos de información simultáneos. El resultado es evidente: errores de preparación, tiempos de entrega prolongation y una experiencia de cliente que se deteriora.
Sin integración, cada pedido que llega por Glovo debe registrarse manualmente en el TPV del restaurante. Este proceso consume entre 45 y 90 segundos por pedido. Multiplicado por 80 pedidos diarios, estamos hablando de entre una y dos horas diarias de trabajo administrativo que no genera valor. En términos económicos, si el coste hora de un empleado es de 12 euros, estás perdiendo entre 14.400 y 28.800 euros anuales en trabajo redundante.
Cuando vendes un plato en Glovo, tu sistema de inventario no se actualiza. Esto genera situaciones críticas: el cliente pide un plato cuyo ingrediente principal ya se agotó en cocina, pero la plataforma sigue mostrando disponibilidad. El resultado es una cancelación, una valoración negativa y una penalización de la plataforma. En el mercado español, las cancelaciones por rotura de stock representan entre el 3% y el 8% de los pedidos en restaurantes sin integrador, con costes de penalización que pueden alcanzar los 50 euros por incidencia.
Los estudios del sector indican que los restaurantes con múltiples tablets no integradas tienen un tiempo medio de preparación un 23% superior a aquellos con sistema unificado. Este dato es crítico porque las plataformas penalizan los tiempos de entrega superiores a 30-35 minutos. La consecuencia directa es un aumento del coste de adquisición por cliente y una disminución de la visibilidad en los algoritmos de las apps.
Este es quizás el problema más grave y menos visible. Las comisiones de cada plataforma varían significativamente: Glovo cobra entre el 15% y el 18% por pedido, UberEats entre el 15% y el 20%, y JustEat hasta el 22% en algunos acuerdos. Sin datos unificados, es imposible saber qué plataforma genera margen real después de comisiones, tiempos de preparación y penalizaciones. Muchos restaurantes descubren, tras implementar analytics, que una plataforma aparentemente exitosa les está generando pérdidas netas.
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Un integrador no es simplemente una pantalla que agrupa pedidos. Es el cerebro operativo que conecta tu cocina con el ecosistema digital de las plataformas de delivery. Las funcionalidades que realmente importan para la rentabilidad de tu restaurante son las siguientes.
La función básica pero crítica: todos los pedidos de Glovo, UberEats, JustEat y cualquier otra plataforma aparecen en una sola interfaz. Esto elimina las múltiples tablets, reduce errores de transcripción y permite al equipo de cocina concentrarse en una sola cola de producción. Los sistemas más avanzados permiten personalizar la vista por prioridad, tiempo de preparación o tipo de pedido.
El pedido que llega del integrador debe comunicarse directamente con tu sistema de cocina. Los mejores software se conectan con sistemas KDS (Kitchen Display System) o impresoras de tickets por categoría, eliminando la necesidad de un empleado que distribuya los pedidos. Esta automatización reduce el tiempo de preparación en un 15% según datos del sector.
Esta funcionalidad marca la diferencia entre un software básico y uno profesional. Cuando un ingrediente se agota en tu sistema de inventario, el integrador debe desactivarlo automáticamente en todas las plataformas de delivery. Esta sincronización en tiempo real evita cancelaciones, protege tu rating en las apps y reduce el coste de penalizaciones. En un restaurante con carta media de 40 platos, la rotura de stock puede afectar a entre 5 y 10 productos diariamente durante picos de demanda.
Una funcionalidad estratégica que muchos restaurantes ignoran: puedes configurar precios diferentes para cada plataforma. Esto es fundamental porque las comisiones varían y tu margen debe compensarlas. Un restaurante puede cobrar 12,50 euros por un plato en su canal propio, 13,50 euros en Glovo (para cubrir la comisión del 15%) y 14 euros en JustEat (comisión del 22%). Esta diferenciación estratégica puede incrementar el margen bruto en 3-5 puntos porcentuales.
Los integradores profesionales ofrecen dashboards que consolidan datos de todas las plataformas. Puedes comparar el ticket medio de Glovo versus UberEats, analizar qué platos se venden mejor en cada plataforma, calcular el tiempo real de preparación por servicio y determinar el coste de adquisición real de cada canal. Esta información es oro puro para la toma de decisiones estratégicas.
Cambiar un precio, actualizar una descripción o modificar un ingrediente requiere hacerlo una sola vez. El integrador propaga los cambios a todas las plataformas automáticamente. Esta sincronización evita inconsistencias que confunden al cliente y generan reclamaciones.
El mercado español de integradores de delivery ha madurado significativamente. Analizamos las seis soluciones más relevantes con datos reales de precios, funcionalidades y casos de uso.
Ordatic se ha posicionado como la solución española más accesible para restaurantes medianos y pequeños. Su precio parte de 49 euros mensuales, con una curva de aprendizaje mínima. La integración cubre las tres grandes plataformas (Glovo, UberEats, JustEat) y ofrece un panel unificado funcional.
Ventajas: Soporte en español con equipo local, interfaz intuitiva que no requiere formación extensa, implementación en menos de 24 horas. Ideal para restaurantes que operan con un solo local y necesitan una solución funcional sin complejidad.
Limitaciones: Las funcionalidades de analytics son básicas comparadas con líderes internacionales. No ofrece integración profunda con sistemas de inventario de terceros y las opciones de personalización por plataforma son limitadas.
Perfil ideal: Restaurantes con 1-2 locales, volumen de delivery inferior a 500 pedidos mensuales, prioridad en simplicidad operativa sobre analítica avanzada.
Deliverect ha consolidado su posición como el integrador de referencia para cadenas y restaurantes de alto volumen. Con precios desde 69 euros mensuales (el precio final depende del volumen y funcionalidades), ofrece la integración más completa del mercado.
Ventajas: Conexión con más de 150 plataformas globally, analytics predictivos que optimizan la planificación de personal, integraciones nativas con TPVs profesionales como Square, Lightspeed y Toast. Su motor de sincronización de inventario es el más avanzado del mercado.
Limitaciones: El soporte en español puede tener tiempos de respuesta superiores durante picos de demanda. La configuración inicial requiere más tiempo que competidores locales. El precio puede resultar elevado para restaurantes pequeños.
Perfil ideal: Cadenas de restaurantes, locales con más de 1.000 pedidos mensuales, restaurantes que requieren analytics avanzados y están dispuestos a invertir en tecnología para escalar.
Last.app representa una propuesta diferenciada: no es solo un integrador de delivery, sino un ecosistema TPV completo con delivery nativo integrado. Su precio de 59 euros mensuales incluye TPV, gestión de delivery y funcionalidades de análisis.
Ventajas: Todo funciona en una sola plataforma, desde la toma de pedido en mesa hasta la integración con Glovo. La sincronización de stock es perfecta porque el inventario es único para sala y delivery. Soporte local español con tiempos de respuesta rápidos.
Limitaciones: En funcionalidades puras de delivery (analytics avanzados, optimización de menú por plataforma), Deliverect ofrece mayor profundidad. Si tu objetivo es un TPV completo, Last.app es excelente; si necesitas solo un integrador de delivery potente, puede estar por debajo de expectativas.
Perfil ideal: Restaurantes que buscan simplificar su tecnología, que no tienen TPV actual o que quieren consolidar todos sus sistemas en un solo proveedor.
Agora ha crecido rápidamente en el mercado español posicionándose como la alternativa local con mejor soporte. Su precio parte de 49 euros mensuales, similar a Ordatic, pero con diferencias significativas en atención al cliente.
Ventajas: Soporte disponible 24 horas, 7 días, lo cual es crítico durante picos de demanda como fines de semana o eventos especiales. Integración nativa con varias plataformas españolas emergentes. Interfaz visual que facilita la identificación rápida de pedidos.
Limitaciones: Las funcionalidades de analytics y optimización de menú son menos desarrolladas que en Deliverect. La integración con TPVs de terceros puede presentar limitaciones en algunos casos.
Perfil ideal: Restaurantes que priorizan el soporte técnico local, especialmente aquellos con horarios extensos o que operan durante fines de semana.
Otter ha evolucionado desde su adquisición para convertirse en una plataforma de optimización de operaciones. Su precio parte de 99 euros mensuales, posicionándolo en el segmento premium del mercado.
Ventajas: Analytics predictivos avanzados que analizan patrones de demanda para optimizar inventario y personal. Herramientas de optimización de menú que identifican qué platos generan más margen. Integración sólida con sistemas de cocina profesional.
Limitaciones: Precio significativamente superior a alternativas españolas. Menor presencia y soporte local en España, lo cual puede generar barreras idiomáticas en momentos críticos. Puede resultar sobredimensionado para restaurantes con volúmenes moderados.
Perfil ideal: Restaurantes de alta facturación (más de 2.000 pedidos mensuales), cadenas que necesitan analytics comparativos entre locales, o establecimientos dispuestos a invertir en tecnología puntera.
Además de los integradores, existen soluciones para construir un canal propio de delivery sin comisiones. Las principales opciones en España incluyen Last.app (con módulo de pedidos directos), GloriaFood (versión gratuita) y Flipdish.
GloriaFood: Solución gratuita que permite recibir pedidos directamente desde una web o fanpage de Facebook. Sin comisión por pedido, pero con limitaciones en integración y analytics. Ideal para restaurantes que inician en delivery propio o que tienen una base de clientes fidelizados.
Flipdish: Plataforma internacional con presencia en España que permite crear una app de pedidos propia. Precio variable según funcionalidades, con modelo de suscripción mensual. Ofrece mejor experiencia de usuario que soluciones gratuitas pero requiere inversión.
Consideración estratégica: El canal propio debe ser parte de la estrategia. Los restaurantes que derivan más del 20% de sus pedidos a canal propio mejoran su margen bruto en 8-12 puntos porcentuales porque eliminan las comisiones de plataformas.
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La decisión de integrar delivery con el TPV no es solo una cuestión operativa; es una decisión estratégica que impacta directamente en márgenes, control de inventario y capacidad de análisis.
El pedido de delivery debe llegar al mismo TPV que registra las ventas de sala. Esta unificación permite ver el negocio como una sola cuenta de resultados. Cuando un cliente de sala y un cliente de delivery compran el mismo plato, ambos consumen el mismo inventario, generan los mismos costes de personal y contribuyen al mismo margen. Separar estos datos es perder visibilidad sobre la rentabilidad real del negocio.
La integración de inventario es quizás la funcionalidad más valiosa para restaurantes con carta limitada o productos de alta rotación. Si vendes el último solomillo en sala, el sistema debe desactivarlo automáticamente en Glovo, UberEats y JustEat en ese mismo instante. Sin esta sincronización, los pedidos siguen llegando para un producto inexistente, generando cancelaciones, penalizaciones y deterioro del rating.
En términos de coste, una cancelación por rotura de stock puede costar entre 15 euros (en comisiones no cobradas) y 50 euros (en penalizaciones de plataforma). En un restaurante que recibe 100 pedidos diarios de delivery, incluso un 2% de cancelaciones por stock representa pérdidas mensuales de entre 900 y 3.000 euros.
Cuando el TPV está integrado con el software de delivery, los informes de ventas incluyen sala, delivery y take-away en un único documento. Esto facilita la toma de decisiones: saber si el delivery está creciendo a costa de la sala, si el ticket medio de delivery compensa las comisiones, o si el margen bruto ha mejorado o empeorado con la incorporación del canal digital.
Los restaurantes que operan con sistemas desconectados suelen descubrir que su aparente crecimiento en facturación (gracias al delivery) oculta una destrucción de margen bruto. La integración con TPV hace visible esta realidad.

El menú de delivery no puede ser una copia de la carta de sala. La experiencia de consumo es diferente (el cliente no está en el restaurante, el plato pierde temperatura durante el transporte) y los objetivos comerciales son distintos (maximizar margen en un canal con comisiones).
La carta de delivery debe contener entre 15 y 20 items, no toda la carta del restaurante. Los menús demasiado extensos generan tres problemas: tiempos de preparación más largos (porque hay más recetas que preparar), mayor probabilidad de rotura de stock (porque hay más ingredientes que gestionar) y confusión del cliente (que tarda más en decidir y puede abandonar el proceso).
Los items seleccionados deben ser preparaciones que toleren bien el transporte: platos que mantienen temperatura y textura después de 20-30 minutos en caja. Los fritos, por ejemplo, pierden calidad significativamente en delivery; las preparaciones al horno o guisos withstand mejor el transporte.
Los estudios de comportamiento del consumidor en apps de delivery son claros: las fotos de calidad incrementan los pedidos en un 30% respecto a fotos amateur. La inversión en fotografía profesional (entre 200 y 500 euros por sesión) se amortiza en menos de dos semanas en restaurantes con volumen medio de delivery.
La foto debe mostrar el plato terminado, con presentación de restaurante, buena iluminación y fondo neutro. Las fotos de archivo o las imágenes de stock transmiten descuido y reducen la percepción de valor del establecimiento.
Los clientes buscan dentro de la app. Una descripción que incluya palabras clave relevantes mejora la visibilidad en los resultados internos de la plataforma. Por ejemplo, «Hamburguesa de ternera gallega con queso de cabra y mermelada de tomate» tiene más probabilidades de aparecer cuando el cliente busca «hamburguesa», «ternera» o «queso de cabra» que simplemente «hamburguesa especial».
Las descripciones deben incluir los ingredientes principales, el origen de los productos (si es un elemento diferenciador), y palabras que generen apetito sin ser excesivamente largas.
El precio en plataformas de delivery debe incluir las comisiones (15-22%) más un margen adicional. La práctica estándar en España es incrementar el precio entre un 10% y un 15% sobre el precio de carta en sala. Este incremento cubre la comisión y compensa el efecto del packaging y la logística.
La estrategia de precios por plataforma permite optimizar aún más: cobrar más en JustEat (comisión del 22%) que en Glovo (comisión del 15%) o en el canal propio (comisión cero). Esta diferenciación puede representar 2-3 euros por pedido en margen adicional.
Los extras (bebida, postre, salsa extra, complemento) son la herramienta más efectiva para incrementar el ticket medio en delivery. La implementación estratégica incluye:
Los restaurantes que implementan estrategia de extras correctamente logran un ticket medio de delivery superior en un 18-25% respecto a aquellos que solo venden el plato principal.
Lo que no se mide no se puede mejorar. La gestión profesional del delivery requiere seguimiento de métricas específicas que indican la salud del canal.
Conocer el volumen de pedidos diarios por plataforma permite identificar tendencias y planificar recursos. Un restaurante que recibe 100 pedidos diarios debe saber que, por ejemplo, 45 vienen de Glovo, 35 de UberEats y 20 de JustEat. Esta distribución indica dónde focalizar esfuerzos de marketing o dónde puede haber oportunidades de mejora.
El ticket medio varía significativamente entre plataformas. Glovo suele tener tickets ligeramente inferiores (cliente que pide rápido), mientras que UberEats y JustEat pueden mostrar tickets superiores (cliente que compara y decide). Si una plataforma tiene ticket medio significativamente inferior, hay que analizar si la comisión está destruyendo el margen.
El tiempo desde que llega el pedido a cocina hasta que está listo para recoger debe monitorizarse. Las plataformas penalizan tiempos superiores a 30-35 minutos. El objetivo debe ser mantener un tiempo medio inferior a 25 minutos. Los integradores modernos ofrecen métricas en tiempo real y alertas cuando un pedido se acerca al umbral de penalización.
Las cancelaciones impactan directamente en el rating del restaurante y en penalizaciones económicas. La tasa objetivo debe ser inferior al 2%. Las causas principales son rotura de stock (solucionable con integración de inventario), errores de preparación (solucionable con panel unificado en cocina) y problemas logísticos de la plataforma (fuera del control del restaurante).
Las estrellas del restaurante en cada plataforma afectan directamente a la visibilidad en los algoritmos. Un restaurante con 4,2 estrellas en Glovo aparece después de competidores con 4,5. Las valoraciones dependen de la calidad del producto, tiempos de entrega y precisión del pedido. La monitorización por plataforma permite identificar dónde está el problema.
Esta es la métrica definitiva: cuánto cuesta adquirir un cliente en cada plataforma. Se calcula sumando comisiones, costes de penalizaciones, costes de marketing dentro de la plataforma y coste del tiempo adicional de cocina dedicado a pedidos de esa fuente. Un restaurante puede descubrir que Glovo, con más pedidos, tiene un coste de adquisición de 3 euros por cliente, mientras que JustEat, con menos pedidos, tiene un coste de 4,50 euros. Esta información define la estrategia de crecimiento.
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El software de delivery integrador no es un gasto, es una inversión con retorno demostrable. Un restaurante mediano que pasa de tres tablets desconectadas a un integrador eficiente recupera la inversión en menos de cuatro meses a través de tres vías: reducción de errores y penalizaciones (ahorro de 500-1.500 euros mensuales), eliminación de trabajo administrativo redundante (ahorro de 400-800 euros mensuales en horas de empleado) e incremento de margen por optimización de precios e inventario (ganancia adicional de 600-1.200 euros mensuales).
La decisión sobre qué integrador elegir depende del volumen de negocio, la complejidad operativa y los objetivos analíticos. Para restaurantes con menos de 500 pedidos mensuales, Ordatic o Agora ofrecen la mejor relación funcionalidad-precio. Para restaurantes con más de 1.000 pedidos o cadenas, Deliverect o Last.app proporcionan las herramientas necesarias para escalar. Y para cualquier restaurante, el canal propio debe formar parte de la estrategia para reducir dependencia de plataformas y mejorar márgenes.
El delivery ha llegado para quedarse. La pregunta no es si tu restaurante debe estar en las plataformas, sino cómo gestionarlo de forma que genere beneficio sostenible. El software integrador es el instrumento que hace posible esa ecuación.